Lo que revelan los recientes casos de filtraciones
sobre la nueva distribución global de poderes
sobre la nueva distribución global de poderes
A
estas alturas, para negar que el mundo ha cambiado y que cada año que pasa
Estados Unidos es menos el omnipotente líder mundial que solía ser sería
necesario recurrir a una fuerte terquedad ideológica. Precisamente fueron los
testarudos neo conservadores los que vieron el inicio de este proceso durante
el gobierno de George W. Bush e hicieron todo lo posible para negarlo y
evitarlo, haciendo uso de gran prepotencia política-militar, y de innumerables
abusos.
Obviamente no lo consiguieron y terminaron legando a la siguiente
administración un recargado sentimiento antiamericano alrededor del mundo. A
pesar de que muchas de las oscuras técnicas empleadas por Bush no han
desaparecido, el actual gobierno norteamericano parece estar aceptando que ya
no puede salir airoso siempre, menos aún cuando hay otros intereses
involucrados.
Hay
al menos una veintena de países que tienen el peso y la decisión necesaria para
hacer valer sus voluntades propias. Sin embargo, la poca claridad en las intenciones
de la mayoría de estas naciones y la fragilidad de las relaciones entre las
principales potencias crea un ambiente más cercano al caos que a la
multipolaridad. Vivimos una etapa de transición hacia un nuevo orden de
poderes, pero aún es muy difícil saber cómo será este o cómo se llegará a ese
punto. De lo que no queda duda es que las piezas del ajedrez global ya se han
multiplicado, estamos lejos del sistema vertical y unipolar de los 90s. Si a
esto se agrega el poder que las nuevas tecnologías han dado a las personas
comunes, los protagonistas pueden llegar a ser miles y hasta millones.
Un
ejemplo de todo esto es la forma en que se han desarrollado los casos de los
‘filtradores’ Julian Assange y Edward Snowden. Assange ha sido el responsable,
junto a su organización Wikileaks, de
las filtraciones de documentos secretos más grandes que haya sufrido EEUU. Sólo
en 2010, su año más exitoso, publicaron 90 000 documentos secretos sobre la
guerra de Afganistán, 400 000 sobre la de Irak y 250 000 cables diplomáticos.
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| Time, Diciembre 2010 |
A
pesar del estrangulamiento económico que sufre Wikileaks desde hace tres años y de los numerosos intentos de
bloqueo a su página web (donde se pueden consultar todos los documentos
filtrados), tanto el sitio como la propia organización han logrado sobrevivir.
Esto principalmente gracias al apoyo de personas alrededor del mundo y de
agrupaciones independientes como Anonymous,
que han hecho donaciones directas y han creado páginas espejo cada vez que el
sitio de la organización se ha caído.
Assange,
que coincidentemente ha sido acusado de un delito sexual supuestamente cometido
en Suecia, ha terminado refugiado en la embajada de Ecuador en Londres y cuenta
con el apoyo legal del ex juez Baltazar Garzón, reconocido defensor de los
derechos humanos. El gobierno ecuatoriano le ha otorgado el asilo político pero
el Reino Unido le ha negado el salvoconducto necesario para salir del país.
Es
una situación de victoria relativa ya que si bien no puede salir del recinto,
no puede tampoco ser arrestado por las autoridades inglesas por el repudio que
generaría en la comunidad internacional la violación de una sede diplomática.
El australiano lleva ya un año viviendo en la embajada, desde la cual continua
su trabajo. ¿Quién hubiera imagino hace algunos años que un país como Ecuador
sería el obstáculo entre los aliados de Estados Unidos y uno de sus principales
objetivos?
En
el caso de Snowden, el ex analista de la CIA y ex consultor de la Agencia de
Seguridad Nacional (NSA), los movimientos fueron planeados con mayor
anticipación, gracias al asesoramiento de personajes como el propio Assange.
Cuando se inició, a comienzos de mes, la publicación de los documentos
filtrados por Snowden, que prueban los programas secretos de vigilancia masiva
norteamericana, él ya se encontraba en Hong Kong. El gobierno hongkonés es, al
mismo tiempo, autónomo y dependiente de China.
Tras
semanas de presión y un pedido formal de extradición, Snowden demostró
nuevamente estar un paso adelante y el domingo pasado tomó sorpresivamente un
avión comercial rumbo a Moscú. Hong Kong no solo lo dejó salir, sino que además
aprovechó el incidente para volver a exigir a EEUU explicaciones sobre el
espionaje. De esa forma, Pekín arrebató a Snowden de las manos norteamericanas
sin ganarse una crisis diplomática.
Por
su parte, Rusia ha aclarado que el analista, buscado para ser juzgado por
traición por el gobierno norteamericano, no ha salido de la zona de transito
del aeropuerto de Moscú y que no ha ingresado oficialmente a territorio ruso,
por lo que no pueden hacer nada. En el fondo, sin embargo, Vladimir Putin está
dejando en claro que piensa seguir contradiciendo las posiciones de Washington,
aunque no hayan intereses rusos involucrados y el tema de fondo, la libertad,
le importe poco.
Julian
Assange, Edward Snowden, Vladimir Putin, Baltazar Garzón, Rafael Correa, Anonymous, y China no pertenecen a un
mismo eje, ni mucho menos. Pero son solo algunos de los variados jugadores de
este nuevo escenario. A pesar de las grandes diferencias entre los objetivos de
unos y otros, buscan puntos en común en temas específicos como estos. Por
ejemplo, hasta ahora Assange no ha podido explicar por qué, sintiéndose él un
abanderado de la libertad de información, ha elegido como refugio a Ecuador,
cuyo gobierno tiene conocidos problemas con la prensa. Tampoco ha decidido
asumir el papel de defensor del régimen. Simplemente ha dejado en claro que,
para él, son temas que no tienen relación.
Sin embargo, es probable que estas
contradicciones, por lo demás cuestionables, sean la razón por la que Assange y
Snowden están vivos y lejos de alguna prisión norteamericana, por el simple
atrevimiento de revelar abusos. Mientras tanto EEUU, la aún principal potencia
del mundo, está empezando a sentirse impotente frente al nuevo mundo.




