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| FOTO: Agencia Andina/Alberto Orbegoso |
Desde Argentina, Beatriz Merino conversa sobre democracia, el indulto a Fujimori y la posibilidad de ser presidenta.
La ex primera ministra peruana, Beatriz Merino, fue
invitada por la Fundación Libertad, uno de los think tanks liberales más importantes del continente, a participar
de su seminario anual llevado a cabo en la ciudad de Rosario, en Argentina. En
su exposición sobre los desafíos de la región, la también ex Defensora del
Pueblo puso especial énfasis en la reforma del Estado como paso necesario para
la consolidación del crecimiento y en la urgencia de una reforma educativa para
si quiera empezar a hablar de desarrollo real.
Tras su exposición, Merino
conversó con este periodista.
-En este seminario sobre democracia y libertad,
usted ha sido quizás la única que ha hablado sobre la labor del Estado para
extender los beneficios del desarrollo. ¿A que cree que se debe eso?
-Lo que yo pienso es que normalmente se abordan solo
los problemas coyunturales. Lo que yo he intentado en esta exposición es
presentar las tareas pendientes de la democracia latinoamericana. Por un lado la
reforma de un estado ausente, ineficaz, burocrático y costoso; que no cumple
con los bienes y servicios que tiene que darle al ciudadano. Y por el otro, por
supuesto, la gran tarea pendiente latinoamericana que es la reforma de la
educación. Sin una educación de calidad estaremos en total incapacidad de darle
a nuestros ciudadanos la vida de prosperidad, dignidad e igualdad que merecen.
-¿Por qué a
veces parecen haber diferencias irreconciliables entre quienes dicen defender la
libertad y quienes dicen aspirar a la solución de los profundos problemas
sociales?
-Yo no creo que la convicción democrática y la
transformación social sean excluyentes. Por el contrario, yo creo que la
transformación social es un componente indispensable de la convicción
democrática. Todos deseamos un país donde exista la verdadera inclusión, y esta
no es otra que el fin de la privación de los beneficios del desarrollo que
sufre entre un cuarto y un tercio de la población. Esa es la verdadera
inclusión social y de ninguna manera se excluye con la condición democrática.
-El 2011
un importante sector de la población peruana votó por el presidente Humala
porque pensaba que él iba a generar un quiebre, sin saber si este iba a ser, o
no, por las vías democráticas. ¿Cómo se le devuelve a la gente la fe en la
democracia?
-Mostrando resultados concretos y mejorando el nivel
de calidad de vida de los ciudadanos peruanos. Ofreciéndoles un sistema donde
la seguridad funcione, donde las pensiones sean justas, donde los servicios de
salud y educación alcancen a todos y sean de calidad. Cuando los peruanos, y en
especial los más vulnerables, tengan acceso a la justicia y a los servicios
sociales del Estado en general, serán los primeros defensores de la democracia.
La única forma de convencer a la ciudadanía de la democracia es mostrarle sus
méritos y sus beneficios.
-Usted ha
declarado que el presidente Humala va a tener que decidir en algún momento sobre
el indulto a Fujimori. ¿Por qué cree que demora tanto? ¿Está intentando
postergar el tema?
-Yo creo que el presidente deberá tomarse todo el
tiempo que necesite para tomar la mejor decisión. Lo que es claro es que es algo
que deberá decidir él. Las conclusiones de la Comisión de Gracias Presidenciales,
si bien serán insumo indispensable para su deliberación, no son vinculantes. Así
sea a favor o en contra del indulto, es una determinación estrictamente
presidencial. Creo que los peruanos tenemos que colaborar para que él tome la
mejor decisión, y una vez tomada la tendrá que fundamentar ante nosotros,
porque así es una democracia. Es su decisión histórica y, al final, a todos los
peruanos nos corresponderá respetarla.
-Hablemos
de usted. ¿Cómo es su relación con la política? ¿Siente que esta ha sido
ingrata?
-No. La política me ha dado la oportunidad de
servir, y en particular de servir a los más pobres. Nada me puede haber hecho
más feliz en la vida que eso. De tal manera que nada de ingrata ha tenido.
-En muchas
de las cosas que ha logrado en su vida, usted ha sido además la primera mujer
en hacerlo…
-Si.
-¿Le
gustaría ser la primera presidenta mujer del Perú?
-[risas] Esa es una reflexión capciosa. Me voy a
excusar de contestar esa pregunta. Creo que la presidencia del Perú es una
enorme responsabilidad. Es la conducción de 30 millones de peruanos. Quien sea
que la quiera desempeñar debe tener las más firmes convicciones de democracia,
de modernidad y de inclusión real.
-¿Lo está
considerando?
-No, yo no. Pero aparentemente otros sí, porque siempre
me hacen la misma pregunta. [risas]
