Páginas

martes, 16 de abril de 2013

ENTREVISTA A BEATRIZ MERINO


FOTO: Agencia Andina/Alberto Orbegoso

Desde Argentina, Beatriz Merino conversa sobre democracia, el indulto a Fujimori y la posibilidad de ser presidenta.



La ex primera ministra peruana, Beatriz Merino, fue invitada por la Fundación Libertad, uno de los think tanks liberales más importantes del continente, a participar de su seminario anual llevado a cabo en la ciudad de Rosario, en Argentina. En su exposición sobre los desafíos de la región, la también ex Defensora del Pueblo puso especial énfasis en la reforma del Estado como paso necesario para la consolidación del crecimiento y en la urgencia de una reforma educativa para si quiera empezar a hablar de desarrollo real.

Tras su exposición, Merino conversó con este periodista.
  
-En este seminario sobre democracia y libertad, usted ha sido quizás la única que ha hablado sobre la labor del Estado para extender los beneficios del desarrollo. ¿A que cree que se debe eso?
-Lo que yo pienso es que normalmente se abordan solo los problemas coyunturales. Lo que yo he intentado en esta exposición es presentar las tareas pendientes de la democracia latinoamericana. Por un lado la reforma de un estado ausente, ineficaz, burocrático y costoso; que no cumple con los bienes y servicios que tiene que darle al ciudadano. Y por el otro, por supuesto, la gran tarea pendiente latinoamericana que es la reforma de la educación. Sin una educación de calidad estaremos en total incapacidad de darle a nuestros ciudadanos la vida de prosperidad, dignidad e igualdad que merecen.

-¿Por qué a veces parecen haber diferencias irreconciliables entre quienes dicen defender la libertad y quienes dicen aspirar a la solución de los profundos problemas sociales?
-Yo no creo que la convicción democrática y la transformación social sean excluyentes. Por el contrario, yo creo que la transformación social es un componente indispensable de la convicción democrática. Todos deseamos un país donde exista la verdadera inclusión, y esta no es otra que el fin de la privación de los beneficios del desarrollo que sufre entre un cuarto y un tercio de la población. Esa es la verdadera inclusión social y de ninguna manera se excluye con la condición democrática.

-El 2011 un importante sector de la población peruana votó por el presidente Humala porque pensaba que él iba a generar un quiebre, sin saber si este iba a ser, o no, por las vías democráticas. ¿Cómo se le devuelve a la gente la fe en la democracia?
-Mostrando resultados concretos y mejorando el nivel de calidad de vida de los ciudadanos peruanos. Ofreciéndoles un sistema donde la seguridad funcione, donde las pensiones sean justas, donde los servicios de salud y educación alcancen a todos y sean de calidad. Cuando los peruanos, y en especial los más vulnerables, tengan acceso a la justicia y a los servicios sociales del Estado en general, serán los primeros defensores de la democracia. La única forma de convencer a la ciudadanía de la democracia es mostrarle sus méritos y sus beneficios.

-Usted ha declarado que el presidente Humala va a tener que decidir en algún momento sobre el indulto a Fujimori. ¿Por qué cree que demora tanto? ¿Está intentando postergar el tema?
-Yo creo que el presidente deberá tomarse todo el tiempo que necesite para tomar la mejor decisión. Lo que es claro es que es algo que deberá decidir él. Las conclusiones de la Comisión de Gracias Presidenciales, si bien serán insumo indispensable para su deliberación, no son vinculantes. Así sea a favor o en contra del indulto, es una determinación estrictamente presidencial. Creo que los peruanos tenemos que colaborar para que él tome la mejor decisión, y una vez tomada la tendrá que fundamentar ante nosotros, porque así es una democracia. Es su decisión histórica y, al final, a todos los peruanos nos corresponderá respetarla.

-Hablemos de usted. ¿Cómo es su relación con la política? ¿Siente que esta ha sido ingrata?
-No. La política me ha dado la oportunidad de servir, y en particular de servir a los más pobres. Nada me puede haber hecho más feliz en la vida que eso. De tal manera que nada de ingrata ha tenido.

-En muchas de las cosas que ha logrado en su vida, usted ha sido además la primera mujer en hacerlo…
-Si.

-¿Le gustaría ser la primera presidenta mujer del Perú?
-[risas] Esa es una reflexión capciosa. Me voy a excusar de contestar esa pregunta. Creo que la presidencia del Perú es una enorme responsabilidad. Es la conducción de 30 millones de peruanos. Quien sea que la quiera desempeñar debe tener las más firmes convicciones de democracia, de modernidad y de inclusión real.

-¿Lo está considerando?
-No, yo no. Pero aparentemente otros sí, porque siempre me hacen la misma pregunta. [risas]