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lunes, 1 de octubre de 2012

¿EL INDULTO POLÍTICO?

Por qué no se debe indultar a Fujimori



Se está volviendo costumbre que cada cierto tiempo suenen rumores sobre un posible indulto presidencial a Alberto Fujimori, condenado entre otras cosas, a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad. Esto empezó hace unos años cuando Alan García aún era presidente y la entonces pequeña bancada fujimorista en el Congreso fue acercándose poco a poco al gobierno, apoyándolo en sus políticas y protegiéndolo en el legislativo. Una serie de investigaciones periodísticas revelaron entonces que mientras esto sucedía, Fujimori recibía increíbles mejoras en sus condiciones carcelarias. [1]

Varios medios y partidos de oposición –entre ellos el del entonces candidato Humala- denunciaron constantemente que se estaba ‘cocinando’ un indulto de García al expresidente, el cual finalmente no se dio. El año pasado, ni bien Humala asumió la presidencia, luego de la muy reñida y tensa campaña electoral contra Keiko Fujimori, los sectores fujimoristas empezaron a sugerir que sea Humala quien conceda el beneficio como un ‘gesto de reconciliación’ del nuevo gobierno.

Estos días el tema ha vuelto a entrar en discusión. Esta vez, sin embargo, es diferente. La familia del expresidente Fujimori ha entendido que, tras perder las elecciones del año pasado, las posibilidades de poder liberarlo se reducen con rapidez. Es por esto que aprovechando un exabrupto del presidente Humala –quien dio a entender que el indulto no era concedido porque la familia no lo pedía- han decidido presentar el pedido formalmente.

A pesar de todo esto, la discusión sobre si se debe o no dar el indulto no ha cambiado en casi nada desde que se inició hace varios años. Los argumentos a favor no dejan de ser subjetivos, ya que se basan en simpatías por el gobierno fujimorista y en la falacia de que Fujimori sufre un ensañamiento político. El fujimorismo está intentando crear la impresión de que todo depende de una ‘decisión política’ del presidente y que no se necesitan considerar otro tipo de factores, como los legales, médicos o éticos.[2]

Lo cierto, sin embargo, es que el indulto es completamente inviable por una serie de razones objetivas que se podrían resumir en las siguientes:


Fujimori fue hallado culpable de crímenes de lesa humanidad en Abril del 2009

1. Porque es ilegal.

El indulto tiene, desde el punto de vista legal, dos cerrojos. Uno bajo la legislación local y otro en el ámbito de la justicia internacional. La Corte Interamericana de Derechos Humanos prohíbe expresamente los indultos o amnistías para casos de crímenes de lesa humanidad. Así lo ha demostrado al anular en 2001 la amnistía que el gobierno fujimorista le dio al grupo de aniquilamiento ‘Colina’ y al ordenar hace unos días la anulación del fallo que rebajaba la condena de los miembros de este mismo grupo.[3]

En cuanto al aspecto local, la ley peruana establece dos tipos de indulto presidencial: el indulto común, y el indulto por razones humanitarias (aunque este último es relativamente nuevo y no está del todo reglamentado). El caso de Fujimori no aplica para el indulto común, porque según una ley aprobada por él mismo cuando era presidente, este beneficio no puede ser otorgado a condenados por casos de secuestro agravado[4]. Hay que recordar que Fujimori fue condenado entre otras cosas por el secuestro del periodista Gustavo Gorriti y del empresario Samuel Dyer, en el contexto del golpe de Estado de 1992. El indulto humanitario, por su parte, no está del todo reglamentado, pero fue creado para permitir que presos con enfermedades terminales pudieran pasar el resto de su vida fuera de prisión y para casos en los que la reclusión empeorara la enfermedad del preso. Esto lleva a la segunda razón.


En un video a sus seguidores, Fujimori aseguró no tener cáncer terminal

2. Porque Fujimori no tiene una enfermedad terminal.

A pesar de que el fujimorismo ha intentado usar su enfermedad para generar empatía con su situación -incluso recurriendo al morbo[5]- han aceptado que el cáncer que él padece no es terminal[6] y que no está moribundo. Por otro lado, Fujimori es probablemente el preso que cuenta con las mejores condiciones de vida y de salud en el país. El condenado expresidente, que vive en un amplio espacio de reclusión armado solo para él dentro de una base policial, cuenta además con atención médica permanente, constantes exámenes y chequeos en hospitales, y visitas diarias de su familia. De modo que las condiciones del cumplimiento de su pena no son una amenaza a su salud.


Familiares de las víctimas del 'Grupo Colina' rechazaron un indulto

3. Por la memoria de las víctimas

Sería terrible para la política peruana y para el país en general que el gobierno use, para lograr alianza políticas, la memoria de las víctimas de ‘Barrios Altos’ y ‘La Cantuta’, los únicos dos casos de operaciones del grupo de aniquilamiento ‘Colina’ por los que se llegó a juzgar a Fujimori. Fueron 15 personas (entre ellas un niño) asesinadas en una casona de Barrios Altos, y fueron 9 alumnos y un profesor, los desaparecidos en la Universidad La Cantuta. Las familias de las víctimas que tuvieron que esperar más de 15 años para obtener justicia, se han opuesto tajantemente a la posibilidad del indulto[7].

4. Porque no ha aceptado su culpa

La defensa de Fujimori y el fujimorismo en general se han negado a aceptar no solo la culpabilidad declarada por la justicia, sino también la validez del proceso en sí[8]. Desde la época en que el entonces prófugo se escondió en Japón hasta el fallo final que los fujimoristas aún afirman es infundado y político, el expresidente ha menospreciado a la justicia peruana una y otra vez[9]. En ningún momento se ha aceptado la culpabilidad, algo que por simple lógica es necesario para pedir un perdón. Incluso se ha negado a pagar las reparaciones al Estado ordenadas por la justicia. De los casi 27 millones de soles que adeuda, no ha pagado ni un centavo[10].

5. Porque sería un pésimo precedente.

El indultar a Fujimori sin un verdadero motivo traería consigo pedidos similares de miembros de las fuerzas armadas condenados por faltas a los DDHH. Por su parte, el Movadef, la nueva cara política de Sendero Luminoso, argumentaría que si se indulta al expresidente culpable de crímenes de lesa humanidad para lograr la ‘reconciliación’, debería también liberarse a Abimael Guzmán y Elena Iparraguirre, líderes del grupo terrorista. La reconciliación no significa olvidar los crímenes, sino hacer que la justicia se cumpla tanto para terroristas como para violadores de derechos humanos.
  

El juez y los fiscales del juicio fueron elegidos entre los personajes del año por EL PAIS

6. Porque afectaría la imagen del gobierno y del Perú

Todo el reconocimiento internacional que recibió la justicia peruana por el intachable proceso contra Fujimori se vendría a bajo. Sería muy difícil para el gobierno de Ollanta Humala explicar, a la comunidad internacional y a la historia, como pudo deshacer uno de los grandes logros del Estado de Derecho en el Perú.


Estas son las razones más importantes por las que sería un gravísimo error indultar a Alberto Fujimori. Algunas son más contundentes que otras, pero el verlas todas juntas ayuda a tener un real panorama sobre el caso. Es importante conocer la verdad para entender que si el presidente Humala aprueba el indulto se hará en base a motivos puramente políticos y que las consecuencias de esto irán mucho más allá del hecho de que Fujimori esté o no en la cárcel. Como dijo hace unos días César San Martin, quien además fuera el juez que condenó al exdictador: “Que Dios ilumine al presidente”.